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9:12 pm

Si la substancia (no se confunda con la materia) existe, entonces hay dos posibilidades; que sea finita o que sea infinita. Si es infinita entonces no tenemos de que preocuparnos pero si es finita entonces por más grande que sea el número de combinaciones posibles de las cosas, ese número también es finito. Para que se den una idea, si tienes dos legos de diferentes colores, hay sólo dos posibles diferentes combinaciones, si tienes tres hay seis (tres factorial) y así sucesivamente, siempre va a ser un número finito. Ahora, no es descabellado decir que cada instante tiene una configuración específica de todos los objetos que conforman al universo, y bajo esta lógica, que estas combinaciones varían, por minimamente que sea, de un instante a otro. Si no variara la configuración de elementos de un instante a otro, esos instantes sería exáctamente iguales y no pasaría nada, entonces podrían ser una serie de instantes infinitos y los consideraríamos como el mismo, porque el que pensemos, respiremos, etc, implica una reconfiguración de elementos. Si todos están de acuerdo con todo lo formulado hasta este momento podemos proceder. Si no, profavor relean lo antes mencionado  hasta que se convenzan de que tengo toda la razón antes de proceder con todo el ecepticismo que los caracteriza (asumo que todos ustedes allá afuera son bloggers quejumbrosos). Prosigamos, si la realidad o la existencia está conformada por una sucesión de instantes o de configuraciones diferentes de las cosas, entonces hay dos posibilidades; que no pueda haber un instante idéntico a uno previo o que si.

Si los instantes no se pueden repetir entonces la realidad, vista como una secuencia, se acabaría cuando todas las configuraciones de elementos se agotaran, si no es que antes.

Anteriormente mencioné que si un instante fuera exáctamente igual a otro no podríamos distinguirlo uno del otro. Entonces si los instantes se pudieran repetir habría dos opciones, que lo pudieran hacer de manera infinita (como si la realidad fuera una especie de protector de pantalla eterno con un número de posibilidades determinado) o que algo, como una configuración de elementos nueva, pero dentro del número predeterminado de configuraciones posibles, sucediera y entonces ya no fuera posible regresar a una configuración previa (un instante previo) y pasaría lo antes mencionado del fin de la existencia.

Si los instantes fueran irrepetibles, o si se pudieran repetir pero por x o y razón esa posibilidad no implica que necesariamente se repitan, entonces el fin del universo se acerca.

Una nota pertinente que hacer sobre lo que significa un instante en este texto, tiene más que ver con la configuración de elementos del universo que con el tiempo, es decir, como una fotografía de la estructura de las cosas. Entonces en un segundo hay infinitos instantes, auqnue pueden estar repetidos.

Es evidente que, por la cantidad y la rapidez del movimiento en el planeta tierra, hoy hay más instantes que hace mil años (bajo todas las definiciones previamente dadas). Los elementos no necesariamente son materia, y tampoco son necesariamente solamente materia. Pero aunque la substancia sólamente fuera materia, entonces si esta es finita la cantidad de ideas que puede haber también es finita, puesto que es una específica configuración de materia la que da lugar a una idea. Si hay un número determinado de configuraciones posibles, entonces lo mismo se puede decir de las ideas. En este sentido, la proliferación de ideas, blogs, ficciones, ensayos, videos en youtube son sintomáticas del desenfreno de instantes gastados, de su impresionante complejidad.

Y cada vez vamos más rápido. ¿Qué tanto? ¡OVER NINE THOUSAND!

Posdata

Dos entradas en un día, ¡estoy ardiendo! Visiten, traigan a sus cuates, imprímanse playeras con la dirección de mi blog, preséntenme niñas guapas, en fin, promociónenme. Me encantaría corregir todas las faltas de ortografía, pero hoy ya fue suficiente.

5:16 am

En uno de esos domingueos, de no pensar demasiado y hacer mucho menos, renté “You Don’t Mess With the Zohan”. Prometía risa histérica, situaciones forzadas, gags recurrentes y frases inolvidables (Disco, disco, good, good). Quizá ya ha quedado lo suficientemente claro para la mayoría, pero si no, reiteraré algo que todos deberían de saber; la promesas de Adam Sandler vienen con un pero. Si hubo risa histérica, pero poca, situaciones forzadas, pero demasiadas, gags recurrentes, pero muy estúpidos. Sólo no le pongo peros al “Disco, disco, good, good” porque sé que me mantendrá ocupado en la próxima fiesta y/o evento. La verdad es que nunca dejas de esperarte a que de un momento a otro se aparezca Borat en la película. Es lo obvio, lo que debió de pasar, el humor YDMWTZ es un ripoff muy cabrón a Sasha Baron Cohen. En resumen, la película estuvo mala, y me hizo sentir físicamente mal, tanto que me fui a dormir y a repensar mi vida (en ese orden).

Tuve una de esas pesadillas recurrentes que me hacen sospechar que un sicólogo nunca va a ser de mucha ayuda; mi pesadilla recurrente es con la muerte térmica del universo. Estaba atrapado en un cuarto muy oscuro, demasiado débil para cambiar el canal de la televisión, por siempre atascado en MTV, entonces interrumpen la programación habitual para anunciar que en quince minutos el universo estaría oficialmente muerto. Entonces se apaga la televisión y el resto del sueño son reflexiones oscuras en un cuarto oscuro. Al final me despierto y pienso “Tengo que bloggear esto” y aquí estoy bloggéandolo todo.

Regresando a Adam Sandler, debe de ser un mal necesario para el cine mainstream, igual que Carl Sagan para la ciencia, Fernando Savater para la filosofía y Jaime Sabines para la poesía. Justifiquemos el comentario; Adam Sandler se dio cuenta de la extensión y el poder de sus mensajes y últimamente se dedica a hacer películas con moral. Si hay algo impresionante de YDMWTZ es con cuantos temas se mete. La guerra entre Palestina e Israel, EU después del once de septiembre, racismo y discriminación, grandes empresas metiéndosela duro al hombre trabajador, supremacistas blancos… y si bien un mexicano cínico está bien vacunado contra todo esto, me imagino que esto debe de estar diseñado para que a muchos gringos le caigan muchos veintes. Mi hermano ha estado observando lo mismo y tiene una muy buena reseña de “I now pronounce you Chuck and Larry” por ahí metida.

Y ahora regresando a la entropía y a la muerte térmica del universo, y para los que todavía no sepan, se cree en el ambiente científico que eventualmente la materia y la energía estarán distribuidas tan caóticamente que, para efectos prácticos, ya no va a pasar nada. Las últimas consecuencias de la segunda ley de la termodinámica, de la entropía. Realmente no me quiero meter a esto de lleno todavía, hablando de la entropía bien bien puedo sacar dos, tres, cuatro posts, pero viene a colación por Adam Sandler, por el estado del cine hoy en día, por el estado de todo hoy en día. Todo está infinitamente mezclado, intercalado, saturado. Igual que un paladar va perdiendo sensibilidad, el paladar popular ya necesita un cine cargadísimo, aperrado se podría usar también, para quedarse tranquilo, para que sienta que su boleto del cine valió la pena. Este horror de presentir un colapso cultural avecinándose es el mismo que el que le tengo a la muerte térmica del universo (para la que faltan, por cierto, miles de millones de años), es el amarillismo a todo lo que da. Porque en el fondo que pase esto es mucho más interesante que quedarnos como estamos.

Muchas posdatas.

Empezar un blog, de nuevo, es un desmadre, meterse otra vez a eso del html, java y css son cosas que dan flojera. Escribir bien, con TODOS los acentos, mayúsculas, signos de puntuación pertinentes, negritas e itálicas, etc, también da mucha hueva. Entonces aguanten hasta que el blog ya no esté escueto.